Popocatépetl - La Montaña que Humea

Alrededor de 70 kilómetros al sureste de la Ciudad de México se erigen dos de los volcanes más altos de México, protagonistas de leyendas e historias. Mientras que el Iztaccíhuatl ya está extinto, el Popocatépetl ha estado en constante actividad desd

Con una altura de 5,500 metros sobre el nivel del mar, el Popocatépetl es el segundo volcán más alto de México, después del Citlaltépetl (5,610 msnm), y una de las montañas más altas de América. Es un estratovolcán de forma cónica que tiene aproximadamente 700,000 años de antigüedad. En su cima junto al cráter, se hallaban hasta principios del siglo XXI los glaciares perennes más australes del Norteamérica.

Junto con el Iztaccíhuatl, el Popocatépetl siempre ha estado ligado a cultura e historia de México. Su nombre proviene del náhuatl popoca: “humear” y tepetl: “montaña”. Según una leyenda nahua se trata de un guerrero que al regresar de una batalla se encuentra su amada muerta. Él toma su cuerpo, lo lleva a la cima de una pirámide y lo cubre con una sábana blanca mientras se planta junto a ella como fiel guardián.

Por otro lado, en 1519 Hernán Cortés avistó los volcanes desde Cholula, entonces envió a Diego de Ordás a ascender al Popocatépetl para encontrar un paso seguro hacia la Gran Tenochtitlan. Una vez encontrado, Hernán Cortés junto con su ejército entró al Valle de Anáhuac la ladera norte, hoy llamado Paso de Cortés, para dar inicio a uno de los episodios más importantes de la historia de México.

Para los indígenas el Popocatépetl es una montaña sagrada y en sus laderas se encuentran cientos de altares a los que acuden guiados por los “tiemperos” para pedirle lluvia. Fue a uno de estos “tiemperos” a quien hace algunos años se le apareció el espíritu del volcán, presentándose como Gregorio Chino Popocatépetl. Desde entonces se le conoce con el cariñoso apodo de “Don Goyo”.

Con actividad moderada pero incesante, el Popocatépetl ha registrado exhalaciones de vapor, ceniza y material incandescente que ha lanzado a distancias de hasta 25 kilómetros. En los años 2000 y 2005 las explosiones registradas han sido tan fuertes que han obligado la evacuación de miles de personas de los poblados aledaños.